Tras seis meses de parón, hoy vuelve a escena el caso de la compra de City National Bank of Florida (CNBF), por la que es investigado el expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa
Una treintena de preferentistas se ha concentrado en los juzgados de Plaza de Castilla para recibir con abucheos a Blesa, que hoy declara por la compra del banco de Florida. El juez ha de determinar si el exbanquero cometió delitos de abuso de posición dominante y administración social fraudulenta en esta operación, ejecutada durante 2008. Los correos corporativos del expresidente de Caja Madrid, a los que ha tenido acceso EXPANSIÓN, reflejan la estrategia que siguió Blesa en esta compra:eligió no contratar los servicios de un banco de inversión externo para analizar la compra; estudió cómo evitar que la Comunidad de Madrid no pusiera obstáculos a la operación;y actuó a nivel interno para sortear las voces discrepantes dentro del consejo. Aun así, consideraba que era una gran operación para la caja. Blesa, que ya pasó por la cárcel en dos ocasiones debido a esta cuasa, declarará mañana ante el juez Juan Antonio Toro. Los correos de Blesa reflejan que el ex primer ejecutivo de la caja preparó a conciencia las reuniones del Comité de Inversiones y del consejo del 11 y el 14 de abril de 2008, respectivamente, en las que se aprobaron la operación. Una de sus preocupaciones era que le reprocharan no haber contratado un banco de inversión externo. Así se lo expresaba unos días antes a su número dos, el director general Ildefonso SánchezBarcoj: «También va a decir [por uno de los consejeros] por qué no hemos contratado banco de inversión: 1.Palm [por CNBF] es pequeño y lo podíamos analizar solos, ¡85% de los créditos! 2. Lo ha hecho nuestro equipo de banca de inversión que hace ese trabajo para terceros y así nos ganamos la vida. 3. Porque no nos ha salido de...», escribía Blesa. Caja Madrid sí que contrató a KPMG para hacer una revisión de los activos del banco norteamericano, junto a nueve ejecutivos de la caja. Este trabajo no impidió que la operación tuviera críticas en el consejo. Según las actas, el consejero Estanislao Rodríguez-Ponga aseguró que el precio de compra de CNBF era «elevado» y expresó que «le habría gustado una valoración de un banco de inversión». Sánchez Barcoj le respondió que «nunca en la caja se había pedido una segunda valoración de un tercero en la adquisición de un banco». Inicialmente, los dueños de CNBF pidieron 1.300 millones de dólares por la entidad, frente a los 1.117 que pagó Caja Madrid. En las previsiones para este negocio, la caja pronosticaba crecimientos anuales de doble dígito en Florida en créditos y márgenes. Algo que un informe del Banco de España criticó posteriormente por no ser «realista». Comunidad de Madrid Otro de los asuntos que abordan los correos de Blesa es el presunto plan del expresidente de la caja para esquivar el control de la Comunidad de Madrid partiendo la compra en dos: una primera del 87% de CNBFy una segunda, un año después, del restante 13%. Este asunto se trataba en un correo enviado por Rafael Sánchez-Lozano –el directivo que se encargó de la compra– a Blesa en diciembre de 2007:«Necesitaríamos hacer una contraoferta esta semana. Si te parece bien, exploro con Enrique de la Torre [secretario] el tema de la Comunidad, para lo cual tengo un par de ideas. Cuando lo revisemos le ponemos el precio final, ¿ok?».Minutos después respondía Blesa:«Sobre la CAM[Comunidad deMadrid] ya tengo pensado algo». Este asunto volvía a ser motivo de correos entre el expresidente de Caja Madrid y Sánchez-Lozano una vez aprobada la operación. LaComisión deControl, en la que la Comunidad de Madrid tenía mucho peso, pedía información sobre la compra para analizarla en una reunión. Blesa se manifestaba así sobre el asunto, el 24 de abril de 2008: «No sé si te han pedido desde la Comisión de Control documentación sobre la operación Palm.Ni una letra, ni una letra, ese asunto lo gestionaré yo», exponía.